Después de haber segado, se acarreaba a la era toda la mies. Se dejaba extendida para que se tostase la paja, y se formaba la parva. Después, con bueyes, vacas o machos (según lo que cada cual tuviese), se trillaba hasta casi deshacer la paja. Luego se amontonaba todo y se pasaba por la Beldadora, que era una máquina capaz de separar la paja del grano y de otras semillas, sacando cada cosa de ellas por una puertecilla.